Emile Leray, el hombre que construyó una moto con los restos de su Citroën 2 CV para salir del desierto. 

Emilie Leray y su moto

En marzo de 1993 Emile Leray un electricista francés que viajaba con frecuencia por África, se embarcó en una ruta en su Citroën 2 CV por el sur de Marruecos.
Una roca inoportuna, destrozó su vehículo. Estaba a la intemperie, demasiado lejos de la humanidad para ir a pie, con diez días de víveres
Emile Leray era especialista en transformación de vehículos y decidió convertir al Citroën 2CV inservible en una moto para salir de aquel infierno.

Únicamente con unos alicates, llaves fijas, alambre, un martillo, un corta-chapa, un pequeño serrucho, tornillos y un gran espíritu de superación desmanteló por completo su coche.

Utilizó la carrocería para protegerse de los 40 grados diurnos y las gélidas noches del Sahara, y guarecerse de las tormentas de arena.
Doblaba pedazos de metal durante varios días, las perforaciones para unir las piezas, las realizaba con el martillo y con los tornillos.

Creía que en tres días podía terminar la improvisada motocicleta pero fueron doce largas jornadas con disciplina marcial de racionalización del agua.

La increíble historia de Emile Leray 1

Finalmente logró salir de allí a lomos de su recién construida moto, a la que bautizó como “El Camello del Desierto“. El carácter artesanal de la restauración demandaba reparaciones sistemáticas de improviso. Emile Leray se cayó varias veces de su ex auto pero sobrevivió.

Moto de Leray

Cuando sólo le quedaba medio litro de agua fue interceptado por un todoterreno militar. No creyeron aquella epopeya hasta que no encontraran los restos del 2CV . Los gendarmes lo multaron por conducir un vehículo diferente al descrito en los papeles. Acusado por «importación ilegal de un vehículo» le incautaron la pieza mecánica.
El héroe volvió a su país.

De coche a moto

Tres meses después de aquel fatídico marzo de 1993 pagó una cifra abultada para recuperar la «moto» que le salvó la vida.

Emile Leray en su casa
Emily Leray

La increíble historia de Emile Leray